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Poliamor de clóset

Si vivieras en una cultura cuya sociedad practicara abiertamente tener dos o más parejas sexuales, simultáneamente o por temporadas y que además, amara y pusiera atención a su pareja base, esa con quien tal vez tiene familia, estoy segura que lo considerarías normal y no lo condenarías.

Ahora bien, si analizamos las relaciones interpersonales en las sociedades modernas, lo que acabo de considerar una suposición se acerca más a la realidad que a una utopía. La gran diferencia radica en que NO se hace abiertamente, ya que la mayoría de las personas que lo practican, y son muchas, lo ocultan. En México, como en casi todo el mundo, tener más de un pareja sexual y/o amorosa se practica “a escondidas”, al mismo tiempo que se conserva a la pareja que se eligió para el proyecto de vida a largo plazo.

Sin pretender juzgar la capacidad poliamorosa que tenemos los humanos, entiendo que haya motivos para esconder un amor, un enamoramiento o una relación sexual con dos o más personas simultáneamente. Creo que lo que motiva a tanta gente a mantenerlo en secreto, es que la sociedad desaprueba que esto se haga abiertamente, lo que resulta incongruente con lo que la misma sociedad practica. Otras razones para mantener el poliamor en el clóset, son básicamente: el miedo de perder a quien se ama (a pesar de tener un enamoramiento con otra persona), intereses económicos y tratar de no hacer daño a sus seres queridos. Sin embargo, es importante recalcar que para perder algo, primero hay que poseerlo. Cuando por miedo a perder a alguien lo controlas, lo que demuestras es miedo y no amor.

Tanto quienes son fieles a su acuerdo de exclusividad, como aquellos que disfrutan de un amor extra, son propensos a tener miedo de “perder” a su pareja y con ella, perder también los recursos materiales que generaron juntos. Sin embargo, ni presionando con acuerdos de exclusividad hemos logrado erradicar la incertidumbre de perder a quien se ama y las estadísticas sobre la infidelidad son tan altas, que es una necedad negar que el poliamor de clóset (infidelidad) o abierto, se practican comúnmente. La palabra poliamor es apropiada únicamente cuando quien lo practica demuestra amor a sus dos amores y no solamente a uno.

Algunos infieles o poliamorosos de clóset, ocultan su amor extra para evitar hacerle daño a quien escogieron como pareja base y a quien explícita o implícitamente prometieron fidelidad. Por eso saben que su pareja jamás aprobaría ese amor extra… además, no quieren dejar de ser amados, aunque no dependan emocionalmente de esa relación ni de los recursos generados durante su proyecto de vida juntos. Disfrutan la vida cotidiana con su pareja base a quien todavía aman y no quieren dejar. Sin embargo, escogen disfrutar simultáneamente los beneficios de un enamoramiento… de esas emociones, sentimientos y experiencias que ya no tienen en casa.

La culpabilidad que genera engañar a quien amas es muy dañina. Si viviéramos en una cultura en que se aceptara que es imposible exigir amor; que un amor forzado no genera bienestar; que cuando se vive amor no hay “dueños”; que sí somos capaces de amar, de diferente manera, a varias personas a la vez y que amar excluye controlar… nuestro mundo sería, según yo, uno más amable. Sé que está lejos de ser una realidad que nuestra sociedad acepte la práctica abierta del poliamor, como una bella capacidad inherente al ser humano. Pero me parece ingenuo que sigamos escondiendo la cabeza, como lo hace el avestruz, negando algo que siempre se ha practicado. Mejor sería aprender a amar de forma no egoísta y a ser responsables para proteger a quienes amamos, lo que ayudaría mucho a mantener relaciones de largo plazo. Pero hoy en día, la mayoría prefiere creer que la exclusividad les une a su pareja y los protege contra la infidelidad, en lugar de verlo como lo que es: un incómodo nudo que asfixia. Falta mucho para entender la gran diferencia que hay entre amar y necesitar… y el abismo existente entre controlar y amar. Adriana Reinking. Autora de AMORES EXTRA Y EXTRAORDINARIOS.

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